DE TORMENTAS Y FANTASÍAS.
Bobby García.
( Mención honorífica en los Juegos Florales
de San José del Cabo en 1996)
Algún día el hombre empieza el camino
y algún día lo deja en el camino...
pero mientras
se va a los mercados
a llenar la canasta del olvido.
En ese negocio hay de todo:
ungüentos para el dolor de vida,
licores para olvidar traiciones,
amuletos para llamar la muerte...
pero también hay ojos
que palpitan en turquesas.
Algún día el hombre empieza el camino
y algún día lo olvida en el camino...
nunca le alcanza el tiempo
para terminar de morir
o para terminar de vivir.
Y nos vamos llenando de olas,
de infinitos azules
y raíces amarillas del desierto.
Trotamos por arrecifes de envidias,
por choques de trenes parranderos,
por naufragios de rosarios carcomidos
en el hábito caliente de una monja.
Pero algún día el hombre empieza el camino
y algún día lo deja en el camino.
Nos vamos de tormenta en tormenta
negando la copa del hastío
como los tres gallos del canto
que San Pedro exilió de su conciencia.
Y nos hacemos doctores ilustres
de Sorbonas pestilentes en harapos
que se caen en pizarras desteñidas.
Pero mientras investigamos
si llegamos o salimos,
galopamos el potro de los años
acicalando las arrugas y las canas
con el perfume del hazmerreír,
con el vino del hazmeolvidar...
y nos vamos de olvido en olvido
olvidando caminar por los mercados
¡ ferreterías antiguas de palabras !
Y mientras investigo adónde voy
mejor quiero llegar
al banquete de manteles largos
donde se cocinan recetas
de zapatos de charol
y besos amarillos
de treinteras prostitutas,
comilona donde la caricia vertical
termina en el pubis de Pandora.
Y al final de todas las veredas,
¡ el naufragio de la gran ciudad !
pelícanos extraviados en carnicerías,
barcos encallados en el filo de la navaja,
la esquina de la lluvia
en el lomo de un camello,
cangrejos y caracolas
en la taza del excusado,
patas de paquidermo depravado
desnudando una quinceañera
en las puertas de sus sueños...
¡ Qué catástrofe Señor,
la ciudad asaltada por los piratas del viento !
Entre tantas banderas de mangles,
entre mástiles y anclas verdes
sólo pude reconocer
las cuatro puertas del mercado...
pero llegué muy tarde
pues la resaca del tiempo
todo se había llevado
o habían todos huido.
Sólo el olvido me guiñó un ojo,
pura soledad de puerta a puerta,
de lechuga a lechuga,
de silencio a silencio.
Y regreso al final de las veredas
para certificar mi muerte
o para llorar mi vida.
Y mientras sigo investigando
si voy entrando o voy saliendo,
el pelícano extraviado ya se adaptó
y despacha diez kilos de carne
y la lluvia se enamoró del camello
y la fulgurante quinceañera
sueña con elefantes eróticos.
Y yo... ya descubrí que el camino
lo olvidé antes de nacer...
ya descubrí que la poesía
es invento del corazón...
es el mercado del alma.
NOTA.- En esos juegos florales ganó la lic. Martha Piña Zentella, con el poema “Corazón Mano de Hombre”. Nos dieron mención honorífica a: Raúl Antonio Cota Geraldo, Leonardo Varela Cabral y a mí. Fue en los Juegos Florales San José 1996 “Margarito Sández Villarino” en el V Ayuntamiento de Los Cabos.
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