martes, 23 de octubre de 2012

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LA SUERTE ESTÁ ECHADA. (345)

                                                                                                            Bobby García

&.- “La familia, forjadora de valores”
&.- “Y vamos por Bahía Magdalena”.

El lunes platicaba con un compañero y me decía: “mira profe, tienes razón en parte pero en la familia sí se adquieren costumbres y hábitos buenos. Yo vengo de una familia pobre y mi mamá iba por mí a la escuela y de allí le llevaba lonche a mi papá que trabajaba en una peluquería. Adquirí hábitos de responsabilidad, puntualidad y honradez”. Y el compañero tiene razón ya que el origen de los valores viene de la familia decente y honrada. Pero él proviene de una familia “vieja”, de esas que ya casi no hay; de una familia que caminaba a pie, que pedía fiado en el changarro de la esquina o del compadre, que no había televisión o si había apenas “hacía sus pininos”; no había novelas violentas, ni celulares, ni internet, ni facebook, ni películas pornográficas; viene de una familia de aquellas en que los hijos escondían la cajetilla de cigarros debajo de una piedra o en el tronco de un árbol antes de llegar a la casa; de una familia de aquellas en que los hijos tenían un profundo respeto a los padres, nunca decían una grosería, pedían permiso para salir ¡y nuca llegaban muy noche a la casa!. No había  “barras libres ni nochadas y amanecidas”; no había pachangas en las casas donde hasta el perro se emborracha. Mi compañero viene de una familia, de esas viejas, que cultivaron profundos hábitos de rectitud y responsabilidad. En algún momento esa convivencia familiar y social se perdió “en aras de la modernidad”…viene de la época en que las autoridades se vestían de vecinos y vivían en casas como las de los demás, ¡y no tenían guaruras que las cuidaran!; viene de una familia de esas que saludaban en la calle al delegado de gobierno y a los tres o cuatro policías, uno o dos montados en la parte de atrás de “la Julia”: de esas familias que dormían en las banquetas y las casas permanecían con puertas y ventanas abiertas y cuando salían al mercado se la encargaban al vecino; viene de esos pueblos y ciudades en que las autoridades permanecían en ellas y no hacían viajes al Distrito Federal, a ciudades del país y ¡viajes al extranjero! Esas familias y autoridades antiguas hablaban de respeto y responsabilidad, del bien común y la solidaridad y practicaban con el ejemplo. Claro que esas familias y autoridades sí eran forjadoras de valores. Ahora, en este mundo globalizado, en este mundo cibernético en que una noticia corre el mundo en unos minutos y un ciudadano se puede comunicar con otro que vive a miles y miles de kilómetros, no conocemos al vecino y si lo conocemos “nos cae gordo por mamón” y nuestras casas parecen fortalezas enrejadas por todos lados y aún así, cuando se quedan solas los maleantes las dejan vacías. En este mundo globalizado nuestras autoridades son fantásticas por las tontadas que publicitan de un mundo mágico que solamente vive en sus deformados cerebros. Autoridades fantásticas que amasan riquezas incalculables, que hacen negocios oscuros con terrenos, que ponen sus ojos en bahías e islas, que imponen compadres, amigos y familiares en puestos públicos, que practican el nepotismo y el peculado beneficiando vergonzantemente con bienes y riquezas a familiares directos. Autoridades que hablan de que la unidad familiar resuelve todos los problemas sociales por difícil que estos sean y en la práctica la sociedad se cae a pedazos por la desintegración familiar y social, por los vicios y la droga, por la corrupción gobernante y social, por la gravísima corrupción en partidos políticos y sindicatos y por el entramado social que ha creado la función pública, que mantiene al pueblo entrampado en ese mundo de corrupción y vicio. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com
PASEMOS EL RUBICÓN: El programa del valor sudcaliforniano está viciado de origen porque no tiene base social y filosófica que lo sostenga. Las viejas familias y las viejas autoridades sentían y practicaban el bien común como proyecto de vida. No mentían ni robaban. Sus aspiraciones se movían en el contexto circundante; no pensaban en ser dueños de El Mogote ni de Bahía Magdalena. El valor sudcaliforniano estaba inscrito en cada ciudadano, autoridad y familia y por lo tanto no había necesidad de publicitarlo. Los niños, jóvenes y familias siempre estaban en contacto. La modernidad y el mundo globalizado y cibernético nos secó el alma y abrió la compuerta de la corrupción. ¡Bienvenido sea el progreso pero que redima a la familia, políticos y gobernantes!! Alea Jacta Est. 24-10-12

jueves, 18 de octubre de 2012

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LA SUERTE ESTÁ ECHADA. (343)

                                                                                                                   Bobby García.

&.- Si todo fuera tan fácil…
 Cuando se inició el programa de “valor sudcaliforniano” apunté que sería un fracaso ya que el cáncer de la corrupción ha carcomido hasta sus cimientos el tejido social. Apunté que el proyecto sería un dedo “atolado” en la ávida conciencia social que se debate entre la incredulidad y la desesperanza por la corrupción manifiesta en todos los órdenes de la vida comunal. El gobernador –al fin de cuentas inyectado por la tesis ramplona del panismo trasnochado- pretendió y pretende infructuosamente bombardear la población con mensajes subliminales y propaganda barata de canal ocho y medios de comunicación, repitiendo una y mil veces “que la unidad familiar es el remedio para todos los males”. El programa de valor sudcaliforniano pondera virtudes de la sociedad y la familia que ni el gobernador, su esposa y sus “gatilleros a sueldo” creen. Nos han bombardeado con acciones que solamente están en su “proyecto vital”. Recientemente inauguraron el primer congreso “la familia forjadora de valores”, como parte de los festejos del primer aniversario del programa valor sudcaliforniano. Ciertamente la familia debería ser la célula primigenia para forjar valores que dignifiquen el quehacer individual y colectivo. Pero el programa ya cumplió un año y los resultados en el ejercicio de los valores solamente anidan  en la inmoralidad de la propaganda gubernamental y las opiniones públicas del gobernador y su esposa. En la inauguración del congreso al que me refiero, Marcos Covarrubias se atrevió a asegurar que “la unión familiar da solución a todos los problemas sociales por difícil que estos sean”. Su esposa no se quedó atrás y al referirse a la célula primigenia de la sociedad dijo: “una familia unida, integrada por individuos saludables, positivos y con valores”. Con estas dos tesis de los esposos Covarrubias uno se puede preguntar el porqué de estas afirmaciones tan descabelladas externadas por las máximas figuras de la entidad, el gobernador como ejemplo político en la conducción del estado, y su esposa como ejemplo social y humano del conglomerado. ¿De qué tamaño es la deformación social del gobernador o su cinismo para decir que la unión familiar da solución a todos los problemas sociales por difícil que estos sean? Insisto: la propaganda gubernamental está viciada de origen y se niega a sí misma ya que la entidad cada día se encamina con mayor rapidez a la patología social que nos asalta por las cuatro ventanas de la casa: la corrupción, a la que considero madre de todos los males, se ha enseñoreado en todos los órdenes de la vida social y política; si en verdad se pretendiera aliviarla en parte, el gobernador debería haber instituido la contraloría ciudadana dirigida por sujetos probados contra la corrupción ya que la contraloría estatal “abre los ojos y oídos” cuando el ejecutivo le ordena. ¡Y claro que hay muchas familias unidas! pero es una gran mentira que esa unidad pueda dar solución a toda la problemática social. Es tal el fracaso del valor sudcaliforniano que ahora hay muchos niños en las escuelas que le han perdido el mínimo respeto al maestro y su autoridad está por los suelos ya que hay alumnos que le contestan con groserías muy fuertes. Este “pequeño problema social” ¿lo podrá solucionar la unidad familiar? Y la droga en las escuelas secundarias y prepas, el consumo alarmante de bebidas embriagantes y los embarazos juveniles así como la ya casi nula autoridad del padre y la madre ¿los podrá solucionar el valor sudcaliforniano?
Y la grave inseguridad de los hogares de toda la ciudad que diariamente son presa de los ladrones que vacían materialmente la casa y “acarrean hasta con el perico”, los robos alarmantes en las escuelas y en los comercios, ¿se podrán eliminar con el valor sudcaliforniano? ¿Por qué el valor sudcaliforniano no estableció estrategias para que los delincuentes de cuello carroñero que saquearon las finanzas de todo el estado en el sexenio pasado fueran llamados a cuenta y fincarles responsabilidades que seguramente se deberían pagar con cárcel? Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com
PASEMOS EL RUBICÓN: Y que conste: la desunión familiar no se inscribe en el divorcio o en el “dejamiento”, no, la desunión tiene raíces filosóficas profundas: falta de atención a los hijos, padres “que trabajan mucho” y poco están en casa, pachangas y “gastos a manos llenas para todos”, vida ostentosa en la función pública, etc. Y que conste: un individuo saludable no es el que físicamente no se enferma, no,  el individuo enfermo es el sujeto irresponsable, mentiroso, cínico y corrupto aunque nunca requiera consulta médica. El sujeto enfermo es el que siempre está pensando en vivir “a manos llenas” actuando como bufón y rastrero para ganar los favores del jefe en turno. Enfermo es el que maneja la tesis de que “el que no transa no avanza”. Pero mientras, el gober se avienta una más: “que el PAN continuará en la entidad”. Alea Jacta Est. 17-10-12. Mi blog: http://nivelcincuenta.blogspot.com

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