CUANDO LLEGUES.
Bobby García.
A los compañeros, con el respeto de siempre:
Urbano, Padilla, Rilingo, Benito, Nemecho, Pelón, Quique, Tiquirín, Gibe, Marcos, Loquillo, Pola, Drew, Bastida, Sule, Mateo, Tello, Cital, Alcántar, y los que faltan de recordar más los que después llegarán.
Este poema lo escribí en diciembre de 1975. En aquella época era costumbre
reunirnos casi todos los fines de semana. Las “guaridas” eran la casa de Padilla, la de Urbano y la mía. La farra, las canciones y los poemas eran tema obligado. Ese día (20 de diciembre) después de muchas canciones, como a las once de la noche lo leí…
Cuando la muerte llega al magisterio
se recibe con normal morbosidad
por ser un compañero el que nos deja
y se adelanta hacia el paso-eternidad.
Los años de convivencia en la docencia
identifica a grupos de maestros
que en momento dado
los señalamos “de los nuestros”
y forma parte del grupo su presencia.
Surge entonces el Urbano pachanguero
que para juntar la coperacha es el primero
ya que de cualquier simple reunión
a todos los alinea a lo pendejo
y los hace encaminarse con el Viejo.
En los momentos de euforia cervecera
su tema de combate es el deporte
y controla equipos desde el norte
y los gastos de traslado y estancia
en su ágil y eufórica sesera
los resuelve con asombrosa claridad
y con cien pesos te multa sin que sepas
y de “perdis” los atletas
comen con la Chepa.
Un libro completo se podría escribir
del camarada amigo urbanidad,
lo dejamos para otra oportunidad
para dar cabida a otros camaradas más. 1
Cuando la pachanga llega a su esplendor
hay que hacer que “acompañe” Padilla, el cantador,
el Bobby, el Rilingo, Nemesio el gastador
que otro día se llama Nemesio el vomitador.
A veces llega el “esforzado” Tiquirín
de voz forjada con cuerdas de violín
pues suena siempre como arroyo cantarín.
Indiscutiblemente no faltan “las gaviotas”
que desaparecen a la hora de las cuotas,
pero son bien recibidas en el grupo
porque “a güevo” nos tienen que aguantar
para que puedan otra pachanga aprovechar.
En la fecha de fiestas navideñas
nos juntamos los camaradas de ese grupo
y en las pláticas brota la presencia
de la dama-esqueleto con guadaña.
Cuando llegues viajera del Olimpo
a desmembrar la armonía camarada,
¡el MIÉRCOLES sea! La cita esperada
para que te lleves a uno a la chingada.
Son los nombres de algunos, los que suenan,
como suena el nombre de Portillo
para que pasen contigo “el portillo”
de ese mundo sin retorno de los sueños.
Será Urbano, tal vez, con sus dolencias,
las físicas… y las que generan los Palencias.
Será Padilla, el matemático virtuoso,
con su sombra vieja de años achacosos.
Será el Bobby, con su mundo de piedritas,
de sueños locos de mineros,
cortadoras de sardina,
sin perder su dimensión doña Conchita.
Será el Quique, con su cadena y su grillete
que le forja el Dios del cubilete.
Será el Pelón, que al fin y al cabo es Cecyt 2
Y en los bailes nos pone a sufrit
cuando solo, “milando” se la pasa
y ya fumigado acompaña a su comparsa.
Quien quiera que sea tu elegido,
el miércoles será el preferido
para continuar la pachanga iniciada
cuando surgieron los suaves camaradas.
¡Me imagino las caras alargadas
cuando a uno se lo cargue la chingada!
El miércoles será un día largo
para hacer mil movimientos sin movernos:
ya uno buscará con el cura candelabros,
otros pensarán en la noche de desvelos,
otro opinará: busquemos documentos
para asegurarlos de una buena vez
¡Oh pobres deudos!
En la noche sobrarán los comentarios
vertidos en solemne “solemnidad”,
para al rato con los humos del alcohol
la misma plática nos ponga a chillar.
Para el jueves los estragos “del pesar”
en los rostros se va a reflejar,
y ojos rojos, cabello y barba en desorden
parecerán de un iluso en cautiverio
cuando vayamos por fin al cementerio.
De esa cabalística casualidad
hasta el lunes volveremos a “chambiar”,
y dime tú, querido urbanidad,
Benito, Padilla, Rilingo, Tiquirín,
si no es tentadora la ocasión
de que al tercer día se inicie la procesión
cuando nos lleven a todos al panteón.
NOTA: cuando leí: “hasta el lunes volveremos a chambiar”, mi compadre Urbano despertó de su “tercer sueño” y con voz enfadada dijo: “y queen chabe, compadre”…
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